viernes, 27 de junio de 2014

 Tudanca

El origen taxonómico es incierto, aunque parece acomodarse a la evolución exitosa de la adaptación al medio del uro. José María de Cossío la describía como “Ágil, fuerte, sobria y resistente”, y fueron estas características las que fueron desplazando a otras razas autóctonas cántabras menos completas para su uso doméstico en una sociedad rural de subsistencia. En efecto, no es la vaca más fuerte, ni la más lechera, ni la que más carne produce, pero es muy fuerte, produce leche rica en grasas, su carne es magra y sabrosa, y sobre todo, requiere pocos cuidados, adaptándose perfectamente al régimen de semi-libertad en el clima montañés.
Antes de la mecanización del campo (no hace muchas décadas en algunas comarcas cántabras), la vaca tudanca era la protagonista de las labores más penosas. A pesar de su reducido tamaño, este bóvido posee una extraordinaria fuerza, que posibilitó el auge de la industria carretera de las zonas montañosas cántabras o palentinas (San Martín de los HerrerosLa Lastra, etc).
En la actualidad, su interés económico no es muy alto, lo que ha llevado a la reducción de una cabaña que superaba las 90.000 cabezas a principios de siglo, a los exiguos 13.000 ejemplares de nuestros días,1 mantenidos por ganaderos en los que el recuerdo y agradecimiento a un animal tan ligado a la identidad de las zonas montañosas de Cantabria, Palencia o León han prevalecido sobre los aspectos puramente económicos.

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